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URUGUAYOS EN EL EXTERIOR

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JUANES…URUGUAYOS

Juan Manuel Casella (Hijo) y Juan Pablo Casella (padre) se sentaron a hablar con www.f4sudamericana.com para contar sus historias, debatir de automovilismo y la F4 Sudamericana, categoría en la que Juanma –como le dicen- está segundo en el campeonato.

Se sientan frente a frente, se miran y se entienden. Pareciera como si cada uno supiera qué es lo que piensa el otro. No es una pareja de baile. Ni mucho menos una sociedad laboral. Se trata de Juan Pablo Casella (48) y Juan Manuel (17), padre e hijo nacidos en Montevideo y que los atrae una pasión inexplicable: el automovilismo.

“A los dos nos gustan los autos. Si bien a mí me empezó a gustar de grande, somos apasionados de esto. Eso sí, tengo un auto de colección que nunca lo uso. Cuando le pido que lo vaya a prender de vez en cuando, no lo hace, jaja”, declara con soltura Juan Pablo, empresario dedicado al turismo y dirigente del automovilismo uruguayo. Es el vicepresidente de la Súper Mercedes Benz Premium Race, la categoría de autos con techo que más ha crecido en los últimos años en el país charrúa.

Además de ser padre e hijo y de entenderse en cada paso y cada momento, los dos son compañeros. Viajan a todas las carreras juntos y se consultan permanentemente. Al igual que la mayoría de los padres que acompañan a sus hijos en la Fórmula 4 Sudamericana, Juan Pablo disfruta del vip mientras está ahí, como apoyo de su hijo. Rara vez se lo ve entrometerse y siempre está predispuesto, saluda a cada chico que sube al podio –y a quienes le ganaron a su hijo también- y lo felicita con sinceridad. “Soy así, trato de tomarme esto con mucho relajamiento. Si bien hay veces que me enojo o me ofusco por algo en particular, siempre digo que la calentura va por dentro. Esto es un deporte y quiero que sea una competencia sana”, explica Juan Pablo.

Pero hablemos de Juan Manuel, el heredero. Descubrió el automovilismo de casualidad. Si bien su padre fue copiloto de rally de pilotos como Bruno D`Antonio y Fernando Zuasmabar, a él mucho no le atraía. “Cuando era chico con mi primo fuimos a una escuelita de kart. Pero no le di bola. En el colegio teníamos fútbol obligatorio y una vez fuimos campeones de un torneo y nos dieron como premio ir a la pista de kart de los shopping. Me volví a enamorar, así que le pedí un kart a mi familia”, cuenta Juan Manuel. Fue por eso que los Reyes Magos le regalaron un chasis Moro cuando tenía ocho años. Allí empezó su odisea. En 2010 cruzó a la Argentina, donde el kart es muy fuerte, e hizo sus primeros pasos con Fabián Martinelli. En su primer año ganó una carrera en Pro Kart. En 2011 fue campeón del Campeonato Junior de kart uruguayo. Ese año también fue a competir en el Wintertoor en Estados Unidos e ingresó a las dos finales que participó. En 2012 compitió en el Mundial del IAME en Francia y después ganó el sudamericano Junior y Sudam. Fue en ese momento, con solo 15 años que entendió que debía dar un salto. Ya estaba posicionado como uno de los pilotos con mayor futuro en el Uruguay.

Pasó en 2013 a la F4 uruguaya y ganó una carrera con 15 años. Así se convirtió en el piloto más joven de la historia del automovilismo de ese país en ser triunfador. Fue piloto revelación y además se consagró campeón Sudam uruguayo en kart. Hasta que el año pasado corrió sus primeras dos fechas en la Fórmula 4 Sudamericana. Ganó dos finales, fue segundo en otra y cuarto en la restante.

Ahora divide sus fines de semana entre la F4 Sudamericana donde defiende el auto número 60 y está segundo en el campeonato y la Mercededes Premium, donde tiene su primera experiencia en autos con techo.

-¿Cómo viven los fines de semana acá en la F4 Sudamericana?

JM-Con mucho entusiasmo. Éste es mi primer año entero en la categoría y estamos más que contentos por cómo me va. Marcho segundo en el campeonato y subí al podio en la mayoría de las carreras. Solo me faltó en la primera fecha.

JP-Yo lo disfruto porque él lo disfruta. Me encanta la categoría y me apasionan los autos. Además estamos juntos todo el día. Si bien dejo mi trabajo y todo, siempre digo que venir acá es como mis verdaderas vacaciones.

-¿Cómo es ser padre de un piloto de carreras?

JP-Como ser padre de cualquier chico que haya otra disciplina. Me acuerdo cuando salió de la escuelita de karting y me dijo que no quería seguir. Bueno, pensé que no iba a hacerlo, pero después me pidió el kart y acá estamos. Tomamos esto con muchísimo profesionalismo y responsabilidad. Me encanta vivir todo esto y ver cómo lo disfruta Juanma.

-¿En algún momento te dio miedo que corriera? Es un deporte de riesgo…

-Pocas veces. Es decir, no… no me da miedo. Pero sí me asusté mucho en el circuito argentino Óvalo de Rafaela este año. Allí hacían 300 metros a 240 km/h al corte e iban a la par. Parecía el Nascar. Y también me daba miedo las largadas del argentino de karting porque eran 30 salvajes tratando de doblar en una curva… Pero bueno, este deporte es así.

-Con semejante esfuerzo que hace una familia para que un hijo pueda correr en autos, ¿en algún momento pensaron en dejar?

JM-Yo nunca lo pensé. Sí, he tenido bajones, como todos. Pero siempre encuentro una motivación para seguir. Ahora estoy peleando el campeonato de la F4 Sudamericana y quiero ser campeón. También sé que soy chico y que tengo que seguir sumando experiencia y, fundamentalmente, aprendiendo.

JP-Jamás. Nunca pensé en dejar o en que era tiempo o dinero perdido. Siempre tratamos de tomarnos esto con disfrute, pero con profesionalismo. Para venir a boludear, me quedo en mi casa y él también. Somos lo más profeiosnales que podemos. Cuando él empezó en el kart me fui interiorizando para aprender. Armé un equipo y lo hice de primer nivel, porque considero que no hay otra manera de hacer las cosas. Pero, como digo siempre, esto para mí es como salir de vacaciones.

-Juanma, ¿Te considerás un buen rival?

-Sí, nunca voy a ir desleal contra nadie. Para mí son todos compañeros y, lógico, también rivales Pero mientras me respeten a mí, yo voy a respetarlos a ellos.

-¿Cómo te definís como piloto?

-Soy aguerrido. Me gusta ir al frente, pero no voy ciego. Analizo todas las situaciones posibles. Trato de pensar lo más que pueda al tomar una decisión.

-¿Un referente?

-Sin dudas, Matías Milla, el argentino.

-¿Qué opinan de la F4 Sudamericana?

JM-Me encanta. Me parece una categoría extraordinaria. Los autos, las gomas, el volante… todo me parece excelente. El trato humano y profesional con los ingenieros y los pilotos también es algo que destaco. Con Gabriel Tempone, ingeniero, tengo una relación increíble.

JP-Yo puedo opinar de la parte organizativa de la F4 y te puedo asegurar que soy una persona exigente, que trato de mirar todos los detalles. Y debo decir que no le falta casi nada. El lugar para los padres está muy bueno, siempre están cordiales y con la predisposición para atenderte en todo momento. Nunca ves una herramienta o un papel tirado en ningún lado… Creo que organizativamente está muy bien. Aunque sí debo decir, que me gustaría que hubiera más pilotos. Pero sé que están trabajando en eso.

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